Metodologías activas para estimular en edades tempranas el aprendizaje.

Los niños viven inmersos en un mundo de imágenes, texturas y sabores que reciben a través de sus órganos sensoriales. Las actividades sensoriales promueven todo tipo de experiencias dirigidas a la exploración y al contacto directo del niño con el entorno a través de todos sus sentidos. La estimulación sensorial a temprana edad facilita, por medio de la propia experiencia, un mayor desarrollo del proceso de aprendizaje.

El objetivo de estas actividades consiste en que el alumno entienda lo que es capaz de hacer con cada uno de sus sentidos y, por supuesto, que disfrute explorando, investigando, conociendo y comprendiendo el mundo que les rodea. Es por ello que los peques de la clase del primer ciclo de Educación Infantil, nos han traído toda una variedad de frutas carnosas y frutos secos característicos de la estación que estamos trabajando: el otoño.

Experiencias que motivan la curiosidad.

Lo primero en realizar fue la clasificación de las frutas y los frutos en una bandeja, para así poder empezar con las actividades de exploración. Las han olido, tocado; han escuchado su sonido al chocar las unas con las otras y saboreado una a una. Han descubierto que hay frutos secos, o duros como dicen ellos; y frutos carnosos, blanditos para ellos. También han descubierto que todos los frutos secos tienen cáscara y que para comerlos previamente deben pelarlos aunque algunos tenían una cáscara muy dura. La duda que se les ha planteado era ¿cómo se saca el fruto de dentro? Tras un debate donde todos han pensado y  opinado, al final, han llegado a la conclusión de que se necesita una herramienta que se llama: cascanueces.