Teniendo que en cuenta que todo centro La Salle fundamenta su acción educativa en la concepción cristiana de la persona y del mundo y que participa de la misión evangelizadora de la Iglesia católica, el Equipo de Ciclo de Educación Infantil del colegio La Salle de l’Alcora entiende de la manera que va a exponer su labor docente en dicho centro.

Es bien sabido que la Educación Infantil tiene como finalidad básica contribuir al desarrollo físico, intelectual, afectivo, social y moral de los niños. Esta etapa comprende la franja de edad que va desde los 0 a los 6 años y en dichas edades se producen importantes procesos en el desarrollo de los niños, tanto en el plano físico como en el social, afectivo y cognitivo. Sabemos que tales procesos deben acompañarse de un tratamiento educativo que promueva y favorezca la adecuada inserción del niño en el medio natural, social y cultural al que pertenece.

Es lo que intentamos conseguir día a día en el centro La Salle de L’Alcora y pensamos que para conseguirlo es necesario contribuir de manera eficaz y compensar todo tipo de desigualdades provocadas por diferencias socioculturales y económicas, y de adaptarse, de igual modo, a las necesidades individuales de cada niño.

Siguiendo las directrices del Carácter Propio del centro se intenta estimular a los alumnos para que adopten una actitud positiva, libre y decidida ante una propuesta de valores como la responsabilidad, la creatividad, la justicia, la convivencia, la interioridad y la trascendencia, de modo que consigan orientar sus vidas con pleno sentido.

Pretendemos que la escuela sea un lugar divertido, con un clima cálido, constructivo, con un carácter abierto donde se eviten y se eliminen las inhibiciones.

Sabemos que el protagonista de la etapa no es en ningún caso el profesor como transmisor de conocimientos y saberes, sino los niños de Educación Infantil que, ante todo, tienen que descubrir por sí mismos. Lo que se pretende con la metodología adoptada es ofrecerles un entorno adecuado con espacios que satisfagan sus necesidades de movimiento, posibilitar los materiales adecuados para la creación de actividades descubridoras de los conceptos a aprender y favorecer el desarrollo de su independencia, de la seguridad, de la autonomía personal…

La metodología adoptada se rige por el principio de globalización. Los niños de estas edades se caracterizan por un pensamiento sincrético, es decir, que no son capaces de analizar cada cosa por separado, sino que perciben la realidad que les rodea como un todo. Este principio supone que el aprendizaje es el producto del establecimiento de múltiples conexiones, de relaciones entre los conocimientos nuevos y lo ya aprendido, experimentado o vivido. Se trata de un proceso global de acercamiento a la realidad que se quiere conocer. Los contenidos, aunque teóricamente se presenten separados por áreas o ámbitos de experiencia en el PCC, se tratan de forma global, interrelacionando dichos ámbitos en las unidades didácticas y otras actividades que se hacen en el colegio.

El aprendizaje que se hace en esta etapa es significativo, es decir, siempre hay que partir de lo que los niños ya conocen y piensan de cualquier aspecto de la realidad. Hay que conectar con sus intereses y necesidades mediante actividades motivadoras. El aprendizaje se produce integrando los conocimientos nuevos en el esquema de los ya tienen, modificándolos si es eso lo pertinente.

Es necesario detectar los conocimientos previos de los alumnos para que las actividades a realizar no estén muy alejadas de sus experiencias ni excesivamente cercanas. Para ello, nos servimos de la evaluación inicial, a través de unas actividades de iniciación, para saber en qué punto se encuentran los alumnos.

La metodología constructivista es una metodología activa porque la actividad (entendida como experimentación, descubrimiento, acción, construcción, exploración, observación, manipulación …) es necesaria para la construcción del conocimiento cognitivo y para un desarrollo físico y psicomotor adecuado.

Se debe también combinar el trabajo individual con el hecho en grupo. El trabajo individual sirve como medio de enriquecimiento personal, para conocer las posibilidades individuales mientras que el trabajo en grupo se utilizará para reforzar la relación entre los niños. Se estimula el intercambio de ideas y opiniones entre ellos.

Con respecto a la organización del tiempo, alternamos tiempos de actividad con tiempos de descanso. Hay que mantener unas constantes temporales o rutinas como por ejemplo, el saludo a la entrada, la puesta en común o asamblea de clase, la despedida… que les servirán para interiorizar la noción de tiempo.

En cuanto a la organización del espacio, los alumnos lo han de percibir como algo suyo y se ha de adaptar a sus necesidades (correr, gatear, saltar, esconderse, revolcarse por el suelo…). Han de poder diferenciar entre lugares de uso común y su espacio propio como pueden ser su mesa y su silla.

Hablando de los criterios de evaluación, para nosotras, la evaluación en la E.I. tiene un carácter orientador y cierta utilidad como fuente de información del proceso de enseñanza-aprendizaje. Funciona como instrumento de análisis y mejora de este proceso educativo y permite también medir el grado de desarrollo de las capacidades de los alumnos.

La condición es que esta medición se ha de hacer de forma continua, sistemática, en todas y cada una de las actividades que se realicen y no sólo en los momentos que el educador considere específicamente para hacer evaluación de sus alumnos. La evaluación, en general ha de ser global, continua, formativa, abierta… Nos ayuda a averiguar el nivel de conocimientos de los alumnos, cómo saben esos alumnos (ya que cada niño es diferente) y cuáles son sus intereses, es decir, qué es lo que les motiva, lo que más les gusta hacer…

Tal y como marca el Currículo de E.I., nosotras también queremos que nuestros alumnos consigan una serie de objetivos fundamentales, como son:

1. Descubrir conocer y controlar progresivamente el propio cuerpo, formándose una imagen positiva de sí mismos, valorando su identidad sexual, sus capacidades y limitaciones de acción y expresión, y adquiriendo hábitos básicos de salud y bienestar.

2. Actuar de forma cada vez más autónoma en sus actividades habituales, adquiriendo progresivamente seguridad afectiva y emocional y desarrollando sus capacidades de iniciativa y confianza en sí mismos.

3. Establecer relaciones sociales en un ámbito cada vez más amplio, aprendiendo a articular progresivamente los propios intereses, puntos de vista y aportaciones con los de los demás.

4. Establecer vínculos fluidos de relación con los adultos y con sus iguales, respondiendo a los sentimientos de afecto, respetando la diversidad y desarrollando actitudes de ayuda y colaboración.

5. Observar y explorar el entorno inmediato con una actitud de curiosidad y cuidado, identificando las características y propiedades más significativas de los elementos que lo conforman y alguna de las relaciones que se establecen entre ellos.

6. Conocer algunas manifestaciones culturales de su entorno, mostrando actitudes de respeto, interés y participación hacia ellas.

7. Representar y evocar aspectos diversos de la realidad, vividos, conocidos o imaginados y expresarlos mediante las posibilidades simbólicas que ofrecen el juego y otras formas de representación y expresión.

8. Utilizar el lenguaje oral de forma ajustada a las diferentes situaciones de comunicación habituales para comprender y ser comprendido por los otros, expresar sus ideas, sentimientos, experiencias y deseos, avanzar en la construcción de significados, regular la propia conducta e influir en la de los demás.

9. Enriquecer y diversificar sus posibilidades expresivas mediante la utilización de los recursos y medios a su alcance, así como apreciar diferentes manifestaciones artísticas propias de su edad.

Además del trabajo en el aula hay actividades fuera del centro escolar como por ejemplo, la salida que hacemos para ir a ver una obra de teatro durante el primer trimestre, la visita a una granja-escuela en el segundo y la fiesta o excursión de fin de curso a finales del tercer trimestre.

Participamos activamente en el Plan de Pastoral del centro, esto es, celebraciones según los tiempos del año litúrgico (Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua…), el día de nuestro fundador San Juan Bautista de La Salle, las reflexiones de la mañana… todo para conseguir que nuestros alumnos descubran y den sentido a su propia vida, experimenten los valores del Evangelio, oren, celebren y vivan la fe cristiana en comunidad para que sean personas buenas, responsables, justas, felices… en la medida de lo posible.

Se potencia el aprendizaje del inglés en E.I. porque en este mundo moderno de interacciones constantes donde predomina la tan mentada globalización, el idioma inglés se ha convertido por mérito propio en la herramienta indiscutida de la comunicación internacional.

Pensamos que la comprensión y manejo del idioma inglés potenciará el desarrollo profesional futuro de nuestros alumnos. Todos sabemos que si nuestros alumnos aprenden inglés, se incrementarán sus habilidades de comunicación que, combinadas con las demás capacidades, les pondrá en mejores condiciones de aspirar a la optimización de su calidad de vida.

Del mismo modo colaboramos en el conocimiento por parte de los alumnos del idioma valenciano porque es una de nuestras dos lenguas oficiales, porque estudiar la lengua del lugar donde vivimos es un ejercicio de respeto hacia nuestra cultura y un intento de integración, porque estudiar una lengua que a lo mejor no es la nuestra porque somos castellano-parlantes, nos sirve para entender a las personas que la hablan y que viven a nuestro alrededor, porque en definitiva, nos enriquece como personas.

También, en los centros La Salle se lleva a cabo una estimulación temprana de los alumnos de E.I. a través del programa ULISES, que con sus bits de conocimiento (tarjetas con fotografías que ofrecen una determinada información) pretende conseguir estimulación y desarrollo neuronal, dar información para la adquisición de conceptos sobre el entorno, despertar la curiosidad, aumentar el vocabulario y mejorar la capacidad de atención.

A través de ciertas actividades lúdicas dirigidas se trabaja también una serie de capacidades cognitivas como la observación, la identificación, la comparación, la relación, la diferenciación, la clasificación, la deducción, la inducción y la definición. Cada una de estas capacidades lleva asociada una mascota que facilita la interiorización y desarrollo de esa capacidad. Para adquirir la capacidad de síntesis contamos con la elaboración y comprensión de distintos mapas conceptuales.

El programa CREA desarrolla el pensamiento creativo a partir del tercer curso de E.I. Pretende que los alumnos aprendan a buscar solución para los problemas que se les plantean, generando el mayor número de alternativas posibles y sabiendo elegir la mejor de todas ellas.

Por otra parte, el área motora se trabaja a través de la psicomotricidad y de la programación de circuitos donde se intenta que todos los niños puedan desarrollar su lateralidad de forma adecuada y automatizada. Se pretende también favorecer la rapidez y activar los sistemas motrices para mejorar la coordinación dinámica de todas las partes del cuerpo.