La Inmaculada Concepción es una de las fiestas más solemnes para la Iglesia. Celebramos, entre otras cosas, la valentía de la Virgen María, la Fe y la confianza en Dios que ante el ángel Gabriel rearfimó el porqué María había sido preservada de todo pecado y por tanto fue la elegida para albergar en su vientre al Mesías, al Salvador.

En el lema de este curso, se nos invita a mirar más allá, como hizo María; más allá de lo conocido, para conocer, para aportar luz a quienes viven en la oscuridad; para aportar conocimiento a quienes desconocen; para llevar la Buena Nueva a todos los rincones.

María debe servirnos de modelo como camino para llegar a Dios; como ejemplo de valentía ante lo desconocido, para poder afrontar nuestros temores; como icono del amor que es capaz de mirar más allá y percibir las necesidades del otro; como la esperanza.