El juego ocupa un lugar muy importante en el desarrollo global de los niños y niñas. Con él, potenciamos la imaginación y la creatividad al mismo tiempo que aprendemos cosas nuevas.

En la clase de 4 años le damos mucha importancia a esta actividad innata, por ello, esta semana hemos trabajado la lógica-matemática con ayuda de material de desecho.

Este tipo de material, al ser diferente al estructurado (regletas, bloques lógicos…), nos ayuda a entender mejor la funcionalidad matemática diaria mientras nos acerca, también, al mundo del reciclaje.

En este caso, hemos realizado una actividad cooperativa muy sencilla con unas hueveras como material principal. Cada equipo disponía de una huevera y varias bolitas de diferentes colores.

En la pantalla aparecía proyectada una plantilla con 12 cuadros, uno por cada hueco de la huevera.

El objetivo que debía conseguir cada equipo era reproducir correctamente en la huevera el patrón que se mostraba en la pantalla.

Con esto, conseguimos potenciar la atención, trabajar la discriminación de los diferentes colores, desarrollar la motricidad fina y la relación óculo manual y, como no, favorecer el trabajo en equipo y todas sus cualidades.