Durante estos días el colegio vive una de las épocas más hermosas: la Navidad.

Desde los más pequeños a los más mayores celebran el nacimiento del Niño Dios cantando villancicos, ornamentando el centro con postales navideñas realizadas por los alumnos que se llenan de buenos deseos para la Humanidad, visitando correos, hogares que quieren mostrar sus belenes o nacimientos que sirven como representación pedagógica de lo ocurrido hace 2016 años atrás; visitando a los ancianos del asilo y celebrando la vida junto a ellos cantándoles villancicos, preparando el espectáculo de navidad, terminando sus nacimientos para el concurso de nacimientos que año tras año nos demuestra la creatividad y la innovación que nuestros alumnos poseen…

Son un sinfín de actividades que no se hacen por hacer, que tienen un sentido cultural pero también —y en ello está su esencia— religioso, que debe encontrarse mirando más allá de lo que aparentan. Tomando las palabras del evangelio de Mateo, “mirad: la virgen concebirá y dará luz un hijo y le pondrá por nombre Enmanuel, que significa Dios-con-nosotros”.