
El pasado martes se realizó una sesión HARA como experiencia de interioridad, para encontrarse con uno mismo, con el prójimo y con Dios.
La sesión la titulamos “La marea”, en ella cada alumno debía posicionarse en una postura cómoda y relajada, escuchando una música tranquila que invitaba a la relajación, la interiorización, la escucha y la imaginación. La profesora que dirigía la sesión, iba leyendo el texto que indicaba las instrucciones a los alumnos.

Sabemos que es primordial el silencio, tanto exterior —del entorno— como interior. Con ello, disfrutaremos más de nuestra respiración, seremos más conscientes de ella y, a su vez, llegar a una relajación profunda.
Como en todas estas sesiones, hay un momento de compartir que consideramos de gran importancia. Para la puesta en común, se escuchó la canción “Somos una marea de gente” de Macaco y, en orden, colgaron las tarjetas en un tendedero preparado, previamente, por la profesora. Con la canción reflexionaron su letra y, se les dio pié a compartir lo que sintieron.
